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miércoles 03 de junio de 2020 - Edición Nº2172
Opinión

Hacia nuevos paradigmas mundiales

Autor: la Redacción

22 abr -

Pasan los días de aislamiento social y las variables de análisis sobre la situación actual argentina se diversifican. Como las “etapas” que fue anunciando el gobierno nacional, también fueron variando las “etapas” del humor político y social. En la disputa eterna por los consensos, se logró rápidamente acordar que la prioridad en estos tiempos es atender la crisis sanitaria que sobrevuela el mundo entero.

Hubo primeros días de apoyo absoluto y de abroquelamiento de casi la totalidad de la clase política, en un gesto, quizás inesperado o olvidado, se hicieron rutina los elogios cruzados entre oficialismos y oposiciones en todo el país. Conferencias de prensa conjuntas abrumaron las pantallas de las noticias.

Pero la continuidad de la cuarentena hizo asomar una nueva discusión a la mesa, la situación económica de los sectores bajos, y la crisis del sector productivo en general puso en jaque la economía. Las respuestas del ejecutivo nacional fueron más inmediatas en algunos casos y aún avanzan en otros. Pero lo que queda claro es que finalizada la crisis del Covid-19 nos encontraremos, casi con seguridad, con nuevas posiciones en el orden mundial.

Alberto Fernández dijo hace algunos días que “el coronavirus tiende a fortalecer a los oficialismos”. Afirmación que incluso puede ser constatada en Europa y Estados Unidos. A pesar de los terroríficos números de muertos que llegan del hemisferio norte, las imágenes positivas de Conte, Merkel e incluso Donald Trump oscilan entre el 60% y 80%. Y en Argentina, la tendencia se fortalece. Alberto Fernández ostenta una aceptación que tiene un piso del 75% y un techo de casi 85%, dependiendo las fuentes. Y lo mismo pasa con las figuras con representatividad del macrismo/radicalismo como Morales o Larreta que están en sus mejores cifras de los últimos años.

¿Cómo podemos explicar estos fenómenos? Podríamos decir que la situación particular en la que nos encontramos ha obligado, incluso a aquellos que enarbolaban banderas de liberalismo económico a los cuatro vientos, a fortalecer los Estados y sus políticas públicas en todas las ramas posibles. No sólo en salud, sino que también en la intervención ante el avance del desempleo y las desesperadas cuentas de pequeñas y medianas empresas e incluso transnacionales que ven vaciar sus arcas ante el parate productivo y comercial global.

Algunos aventuran un período similar al de la posGuerra. Un nuevo auge de los Estados de Bienestar europeos. Quizás exageren. Quizás no. Particularmente en nuestro país, se enfrían lentamente las aguas que empujaban el cierre de la “grieta”. Todavía quedan algunas señales de puentes tendidos, pero la presión sobre la figura de Alberto Fernández para levantar la cuarentena aumenta semana a semana. La respuesta del mandatario sigue siendo contundente, entre la vida y la economía elegirá la vida. Y sostiene el eje comunicacional más fuerte desde que fue conocida su candidatura en 2019. Pone a quienes quieren friccionar su figura y las medidas adoptadas en una antinomia que los deja brutalmente expuestos, y le da aire para poder conducir la política sanitaria, al mismo tiempo que intenta esquivar la tormenta de la economía interna, al mismo tiempo que continúan las negociaciones con bonistas extranjeros.

En ese frente le quedan 30 días al gobierno nacional para sellar un acuerdo que le permita librarse del título del default, que en realidad se sostiene en Argentina como tácito desde el famoso reperfilamiento de Lacunza cuando promediaba el gobierno de Mauricio Macri.

Es evidente, como ya enunciamos, que vamos hacia un nuevo paradigma mundial, del que Argentina también será protagonista por adelantarse políticamente en el escenario regional. Pero cuánto tiempo será necesario para llegar ese nuevo tiempo, y cómo será el camino es algo que hoy no es posible determinar





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