Actor Político
www.actorpolitico.com
viernes 22 de noviembre de 2019 - Edición Nº1978
Opinión

Una moderación arrolladora

Autor: Lucio Fernández Mouján

2 jul - Con el fin de las jugadas ajedrecistas de los últimos meses, la rosca y el armado de listas bajó la espuma y el paisaje da cuenta de una geografía desproporcionada, dos mareas con distintas alturas. Sin Canal de Panamá mediante es difícil que la propuesta electoral del gobierno frene el potencial político que presenta el frente opositor.

Sin desmerecer la opinión del intelectual Federico Andahazi, la jugada “maestra” del presidente Mauricio Macri de ubicar al Miguel Ángel Pichetto como compañero de fórmula no tendrá el alcance que la movida de Cristina Fernández de Kirchner, desde el vamos, porque seguirá siendo candidato a presidente y ella no. La alianza con el senador peronista sí dio réditos en el corto plazo. La sensación de apertura y la realización de una jugada inteligente fueron señales de vitalidad para el “círculo rojo” que necesitaba un gesto contrario al capricho. También podría significar –a futuro- un realineamiento del campo político, pero que en campaña no parece expresarse con las migajas entregadas al ala peronista del macrismo.

La candidatura de Alberto Fernández también tuvo efectos inmediatos: el acercamiento de una gran cantidad de gobernadores y la conquista definitiva de Sergio Massa. Pero su alcance final puede ser mucho mayor. Álvaro García Linera habla de los procesos populares como oleajes. Hay un gran avance, luego un repliegue para volver a juntar fuerzas. ¿Cristina, Massa, la CGT en pleno, gobernadores, movimientos sociales, Felipe Solá y Pino Solanas, no puede leerse como una fuerza suficiente para un nuevo oleaje? Leonardo Grosso, tercer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, habla de un frente que no se ve desde el FREJULI, la gran ola que repercutió en la vuelta de Perón en 1973.


Una idea arrolladora


La figura de la ola también puede ser pensada desde otro plano. Ola como idea política arrolladora, que rompe barreras. O dicho en lenguaje más propio de la política, propuesta que perfora techos electorales. En el 83 nadie pensaba que el peronismo podía perder una elección libre y sin proscripciones. Alfonsín, el recitado de la Constitución Nacional, el compromiso con los derechos humanos y la democracia todo poderosa lo hicieron. Tiempo más tarde, la promesa modernizadora de Menem también sedujo a la mayor parte de la sociedad. Más cerca en el tiempo, y durante la gestión como lo hiciera el riojano, Néstor Kirchner construyó la idea de un gobierno que defendía los intereses populares contra la clase política del pasado. Y hasta la propuesta de Cambiemos logró que Macri, un niño rico de la capital sin carisma, se convirtiera en la esperanza de un cambio superador a los doce años de kirchnerismo. No íbamos a perder nada de lo que teníamos.


Hoy Cambiemos está oxidado, no genera esperanzas, el principal nutriente de una oleada. No hay ilusión, deseo –puede mirarse en el espejo con el Scioli de 2015. Tendrán una campaña microsegmentada, celeste para el/la celeste, verde para el/la verde, antikirchnerismo, mano dura, obra pública y vuelta al mundo. Una campaña desde el What’s App, rogando que aparezca el kirchnerismo más tenebroso. “Seguir con el cambio” es un mensaje que sigue remitiendo a un pretérito anterior, cuando durante su gobierno pasaron cosas, y en cantidad.


Las posibilidades están todas del otro lado. Si desea expresar el pasado o desea generar una nueva ilusión. En un país presidencialista el candidato no es el proyecto. La propuesta política debe anclarse en los candidatos. El número uno es Alberto Fernández, pero también se debe atender a Axel Kicillof, a Sergio Massa y los demás candidatos.
Alberto Fernández ha hablado lo suficiente como para imaginar un perfil de su candidatura y el potencial de su figura. Kirchnerista de la era dorada y crítico de la etapa talibana. Dialoguista hasta lo más profundo, “todos son mis amigos”. Armador sin base propia, señor coalición. Los tres principales asesores económicos – Matías Kulfas, Emanuel Álvarez Agis y Guillermo Nielsen- hablan de cambios económicos moderados: que el déficit fiscal se resuelva con más ingresos y no con más ajuste. Reactivación económica gradual. Pacto social de la moderación.


¿Están ahí los materiales para la construcción de una nueva oleada? ¿En la horizontalidad de voces, en lo variopinto, en la administración de la disidencias internas, en la idea del gobierno de coalición? ¿En el diseño de un proyecto económico racional, coherente con el sistema productivo, la composición social y la historia del país, opuesto al rumbo actual, pero diferente al kirchnerista? Es difícil identificar una idea arrolladora antes de que se haga carne, del mismo modo que una gran ola no se ve hasta que está arriba. Los atributos de Alberto Fernández van directo a voltear los peores significantes asociados al kirchnerismo: desmesura, autoritarismo, corrupción y virulencia.


Realpolitik


La campaña recién asoma. Que la candidatura del ex Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner posea mayor potencialidad y capacidad de expresar algo nuevo no tiene correlato directo con que ello suceda, depende de la creatividad y solidez de los dirigentes y militantes. En la otra vereda, el gobierno ha recuperado terreno. La relativa paz cambiaria y la incorporación de Pichetto lo reubicaron en el ring. Recupera a oficialistas desencantados. Una agenda de obras le habilitará una serie de titulares positivos e intentará ubicar al candidato opositor como títere de Cristina.
La foto de largada muestra una leve ventaja para el candidato opositor, pero un escenario de creciente polarización puede generar mayor paridad. En la posibilidad de constituirse en algo nuevo está el mayor activo de la candidatura de Alberto Fernández. En encontrar una marca propia que no sea igual al cristinismo, que acerque a los despolitizados que sólo quieren vivir bien y tranquilos, que incorpore voces, que modere discursos, que salte fronteras comunicacionales, que tome nuevas demandas y que las canalice en una propuesta viable, productiva e inclusiva. Quizá en la reunión de las distintas vertientes populares, con lo que pueda sumarle el perfil de Massa y hasta de Matías Lammens –candidato a Jefe de Gobierno porteño-, pueda encontrarse esa idea política moderadamente arrolladora que deje al gobierno pedaleando en el aire y derribe fronteras sociales.

Lucio Fernández Mouján es politólogo y miembro del Grupo de Estudios sobre Participación y Movilización Política, Instituto Gino Germani, UBA, y del PEPTIS (Programa de Economía Popular y Tecnologías de Impacto Social), UMET/CITRA.

@carraspero



Comentarios

Más noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias