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martes 17 de septiembre de 2019 - Edición Nº1912
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Agustín Rossi: “Hay que ganarle a Macri, y para eso hay que construir con todos, desde Massa hasta el FIT”

4 mar 2018 - Actor Político entrevistó al jefe de bloque del FPV-PJ en la Cámara de Diputados de la Nación.

La reforma previsional fue la primera derrota del Gobierno de Mauricio Macri ante la sociedad y tuvo a Agustín Rossi como uno de los gladiadores más potentes. Este punto de inflexión, esta "derrota pírrica” del Gobierno, dejó en claro cual iba a ser su tarea en el Congreso: acumular horas de diálogo con la oposición para articular estrategias parlamentarias y representar al 60% de los argentinos que no creen en Macri. “No quiero un palacio disociado con lo que pasa en la calle", nos dice.

“El Chivo” volvió a la Cámara de Diputados luego de una elección en Santa Fe donde pateó el tablero y rompió el mito que desplegaban muchos de sus compañeros: “Agustín es un cuadro político, pero no puede juntar votos”. Con 170 mil kilómetros de campaña encima y con la legitimidad que le dieron los más de 500 mil santafesinos, fue elegido por Cristina para darle personalidad y volumen político a un bloque que Mauricio Macri había logrado apaciguar durante sus primeros años de gestión.

Es un dirigente que reconoce el liderazgo de Cristina y tiene una coherencia indestructible: fue el jefe del histórico bloque donde con Néstor Kirchner dieron las batallas por las 125 y el matrimonio igualitario. Pero hoy su trabajo es más complejo: tiene que reconstruir lazos que habían sido dinamitados y buscar puntos de encuentro con una oposición que comprendió que la calle no quiere un cogobierno.

Rossi cita a Néstor Kirchner cuando pide poner la otra mejilla si los dirigentes opositores los agreden en los programas de televisión y se concentra en algo que lo desvela: darle institucionalidad a los golpeados por el macrismo y convencer a todos de que, si se unen, Macri pierde.

En el tercer año de gestión cambiemita, hay dos rasgos que parecen distintivos. El primero es que a una porción importante de los argentinos parece no convencerle ese “crecimiento invisible” de la economía al que alude el presidente, y el segundo es que solo un frente opositor donde estén todas las corrientes políticas “desde Massa hasta el FIT” puede llegar a resquebrajar la hegemonía macrista. Arrancamos por el 21F.


-Nos gustaría empezar por el acto del 21 de febrero. Vimos ese día que había una demanda de la sociedad, una especie de “únanse”. Si bien fue convocado por Moyano no había nadie que represente a la totalidad.

-Falta uno que represente a la totalidad. Me parece que lo que está habiendo, es que escenarios a veces políticos y a veces sindicales muestran una convergencia de distintos sectores. El 21F fue eso, un escenario en donde convocado inicialmente por la corriente de Moyano confluyeron otras corrientes sindicales, como la de Palazzo, las CTA de Yasky y Michellli, y los movimientos sociales, que terminaron dando un punto de acumulación más amplio, más contundentemente opositor.

La marcha tuvo la virtud no solamente de mover lo que convocan los convocantes, sino que interpretó una situación socioeconómica que cada vez es más dolorosa, más difícil de llevar adelante.

-Pasamos de una situación donde Macri ya era reelecto presidente a una plaza que colapsó.

-Ahí hay un punto de inflexión en el debate con la reforma previsional. El 23 de octubre del 2017 parecía que la reelección de Macri estaba pavimentada. Sin obstáculos, solo había que esperar que pasen los días del almanaque. Con la reforma previsional lo que terminó sucediendo es que fue un debate que perdieron, se perforó su corset mediático, su protección. Tuvo una victoria parlamentaria pírrica. Esas victorias que se festejan una noche y se sufren por mucho tiempo. Esto generó un punto de inflexión.

Después vino el escándalo Triaca, Dujovne, Díaz Gilligan, toda una cosa de las prácticas transparentes que terminó implosionando, más el hecho de que estamos viviendo aumentos de tarifas, luz, agua, alimento, transporte, con los mismos sueldos del año pasado. Eso ha hecho que en este tiempo se empiece a ver otra cosa.

El debate también mostró algo: si la oposición se une puede llegar a ganarle a Macri. El debate permitió ver una oposición que actuaba coordinadamente en el parlamento y estaba dispuesta a representar lo que estaba sucediendo en la calle. El palacio no estuvo disociado de la calle, me parece que esto fue así. Pasamos de que Macri ganaba en el 2019 sin problemas a que algunos nuestros piensen que pierde de cualquier manera. Ninguna cosa es tan así.

-Rodriguez Saá planteó que veía peronistas que repetían “nosotros ya perdimos”, estaban con la moral caída, hasta que se los convenció de que hay 2019.

-Bueno, hay que construirlo.

-El Gobierno lo interpreta y lanzan algunos debates para llamar la atención de la opinión pública, como el aborto y el tema de los hospitales públicos. ¿Como hacés vos como vocero del bloque opositor más importante para que no tapen los otros temas relevantes de la agenda?

-Es parte de la política, está claro que están sin agenda positiva. Entonces han sacado temas como el del aborto, más el hecho de cobrarle a los inmigrantes, pero fundamentalmente para tapar una gran cantidad de temas. En el caso del aborto específicamente hay que tener en claro que es esta la intencionalidad del Gobierno, y por otro lado debemos valorar el debate. Lo que yo sí creo es que subestiman a la gente, no porque el aborto no sea un tema que atraviesa transversalmente toda la sociedad argentina, genera opiniones encontradas, es una problemática de salud pública, pero esto no baja la tarifa, la luz, ni te consigue laburo. Ni tampoco te dicen que por debatir el aborto te van a dar cinco puntos más en la paritaria.

-Y esto te puede dar dolores de cabeza. Visto y considerando las visiones contrapuestas que existen dentro del bloque.

-Yo adelanté mi posición favorable, hay que resolver este problema. No es una situación deseable para nadie, queremos que se haga en las mejores condiciones sanitarias posibles. Habida cuenta de que hay una cantidad de mujeres que mueren por año por abortos mal practicados.

-Hablando del trabajo que vienen haciendo en el Congreso, antes el frente renovador venía haciendo un cogobierno, pero desde la reforma previsional ¿es posible conformar un interbloque que se oponga a las políticas más reaccionarias del gobierno?

-Es lo que tenemos que tratar de conseguir. Me lo he tomado como objetivo. Trato de mantener un diálogo abierto con todos los presidentes de los bloques opositores para consensuar todas las políticas, es allí donde trabajamos. Si se podrá conseguir o no, lo trabajamos en la reforma previsional, tenemos que derogar el DNU de reforma del Estado.

- ¿Y el bloque de Argentina Federal?

-Bien. Tengo buena relación en términos personales, aunque tienen una postura de mayor cercanía con el gobierno. De hecho, si la mayoría de ese bloque hubiese votado contra la reforma previsional, ganábamos. Pero el dialogo con su presidente, Pablo Kosiner, es bueno.

-Hay una especie de muletilla que repite la oposición que dice “pero Cristina”, “pero la Cámpora”. ¿Acá en el congreso eso juega o es más para los medios y la opinión pública?

-Es un posicionamiento más político que parlamentario. En los dos años anteriores se había instalado una especie de “no quiero votar junto con el kirchnerismo”. Me parece que eso quedó desvirtuado después de diciembre. Lo que yo tengo en claro, independientemente de que surja una descalificación de estos bloques opositores o alguna descalificación hacia nosotros, es que tenemos que poner la otra mejilla como decía Néstor Kirchner, y trabajar claramente para acumular en contra de este gobierno.

Tenemos que tener en claro que el adversario político es Mauricio Macri y no los otros bloques opositores. Tenemos que darle representación institucional a ese 60 por ciento que está en contra de las políticas de Macri.

-Sobre la reunión de UMET. Fue una foto que para el resto del peronismo pinta esperanzadora. ¿Esa agenda continúa?

-Empezamos con un ciclo de conferencias con distintos temas. El primero es economía y empiezan el viernes que viene para plantear todos los temas de debate. También estamos viendo de acercarnos a las provincias para trabajar en ese sentido. Comenzamos con una especie de paneles temáticos donde convergen especialistas de los diferentes espacios.

- ¿Tenes alguna predilección por algunos dirigentes peronistas u opositores? Hablamos de los que no pueden faltar para vos.

-Yo lo dije claramente, nuestro límite es Macri. Desde Massa para acá y desde el FIT para acá (junta ambas manos), todo. Incluyendo a Massa y el FIT. Tenemos que construir una alternativa para ganarle a Macri. Hay una sola cosa que la sociedad no nos va a perdonar y es que ustedes vengan el 28 de febrero del 2020 a preguntarme a mí cuales fueron las causas de la derrota del 2019. Nosotros creemos que tenemos que trabajar atrás del objetivo de construir una alternativa electoral que le de representación a este 70 por ciento de argentinos. El principal objetivo del gobierno es tratar de dividir a la oposición. Tenemos que tratar de que no sea así, de ir en un determinado sentido.

-Vidal dijo que en la provincia de Buenos Aires quería tres listas peronistas y lo logró. Se perdió. ¿Es posible que se repita ese escenario a nivel nacional, teniendo en cuenta que para algunos gobernadores peronistas es más fácil negociar con Macri que con el kirchnerismo?

-Pero los gobernadores después tienen que competir con otros candidatos que les pone Macri. Manzur puede tener cualquier valoración, pero después le van a poner a Cano o a Prat Gay, a Bordet otro. Ayala va a ser candidata en el Chaco. ¿A quien va a respaldar Macri? Yo entiendo que tengan buen diálogo, que tengan articulado el tema recursos. Entiendo las diferencias de las responsabilidades institucionales de alguien que es responsable de la salud, de la educación, de la seguridad de su provincia, que de la mía que soy presidente del bloque opositor. Pero Después hay que construir una alternativa política, y la alternativa política que va a cobijar a los gobernadores del FPV, el PJ, es la oposición, no el oficialismo. Ellos van a tratar de tener sus candidatos. Es lo mismo que va a hacer Vidal con los intendentes de la provincia de Buenos Aires, entonces hay que construir una alternativa política que cobije todo esto. Entendiendo que en la coyuntura y la táctica los posicionamientos son distintos. Macri no parece ser un dirigente que respete a otro que no sea de él.

-Parece coherente, y racional, pero Urtubey fue derrotado y no cambia la estrategia de ser macrista.

-Después hay situaciones particulares. Él no puede ser reelecto, pero es verdad. Lo que pasó es que la oposición más respetada, la más legitimada de las elecciones del 22 de octubre, fue la oposición más antagónica a Macri.

-El otro día te vimos en C5N y José Natanson te insistió con un análisis. Dijo que sin el kirchnerismo…

-No, dijo, punto número uno. Para la unidad del peronismo nadie puede impugnar a nadie, y dos puntos después dice que Cristina no puede ser conducción (se ríe). Y bueno, hay algunos que son poco serios a la hora de hacer análisis y formular elucubraciones. En ningún lugar del mundo está prescripto que la dirigente opositora más importante sea un inconveniente para construir la unidad. Es un valor agregado su presencia, es la que más votos tiene, legitimó su liderazgo, ayudó con su liderazgo a que hiciéramos elecciones buenas en otras provincias. Cristina tiene un nivel de estadista que no tiene ningún dirigente de la oposición, fue ocho años presidenta. Si están pensando que el problema es Cristina no estás pensando en ganarle a Macri.

-Volvemos un poco para atrás. ¿Alguna vez pensante que hubiese pasado si se daban las PASO con Randazzo?

-Es contrafáctico. Y contemos la totalidad de la historia, porque la propuesta para integrar a los compañeros que estaban con Florencio fue más generosa de lo que las urnas les dieron. Gestos de Cristina hubo y varios. Cuando hacés una propuesta de integración más que razonable, y más de lo que cualquier encuesta te decía que iban a sacar y te dicen que no, entrás a otro tipo de valoraciones.

Creo que lo que se debe haber valorado teniendo una interna Cristina - Florencio, es que todos los sectores de la oposición, no solamente el grupo de compañeros que estaban con Florencio, los sectores más concentrados de la economía, hubiesen presionado y se hubiesen metido adentro de esta primaria para generar un contexto que lesionara a Cristina. Y eso te hubiese lesionado mucho más que los cinco puntos.

Yo le gané dos a uno a Rodenas, le gané en la campaña, pero en la previa era pareja. Acá nunca fue parejo. ¿Como alguien que sacó siete veces menos de la que ganó decide ir solo? Terminó 35 a 5, algo pasó.

-Hablando de la campaña de Santa Fe, dicen que la hiciste sin recursos, solo con un auto.

-Arranqué a caminar al otro día que dejé el ministerio de Defensa, en diciembre del 2015. Hice toda una recorrida en el 2016 hablando con compañeros, haciendo reuniones en casas, y sobre el final del año vi que estaban dadas las condiciones para presentar la candidatura. Hicimos 170 mil kilómetros en dos años.

-Y si sos candidato a presidente vas a tener que caminar mucho más.

-Si, la nación es más grande que Santa Fe. Pero sí, hicimos eso, manejando yo todo el tiempo.

- ¿Rompiste un mito ahí, no?

-Sí, sobre un hecho que fue real. A partir de una mala elección que hice en el 2011 con el 22% se construyó un mito que le servía a muchos. A propios y extraños les servía decir que Agustín Rossi es un gran cuadro político, pero no puede ser candidato y juntar votos en Santa Fe. Esto lo llevó al otro sector a competir, no imaginaban que íbamos a sacar la cantidad de votos que iban a venir.

-En cuanto al esquema de Unidad Ciudadana, ¿en que rol te ves, más allá de que ahora tu lugar está en Diputados? ¿Te gustaría encabezar este proceso?

-Yo me he impuesto cuatro responsabilidades. Primero, representar al medio millón de santafecinos que me eligió. Segundo, soy el presidente del bloque opositor más importante, entonces quiero articular con los otros bloques opositores para darle en el Congreso representación institucional a los argentinos que son críticos al pensamiento de Macri. En tercer lugar, fortalecer Unidad Ciudadana a lo ancho y largo del país, en todos los distritos. Y en cuarto lugar, aportar a la construcción de un frente opositor que nos permita decir que el 10 de diciembre del 2019 es el último día que gobernó la derecha en la argentina. Después se verá, este espacio político tiene un liderazgo y es el de Cristina.

-Estás convencidísimo.

-Ya lo dije. Es un rol insustituible en cualquier lugar donde se ubique. No hay otra dirigente con su nivel. Ella dijo que iba a ayudar a la construcción para que un compañero pueda gobernar a partir de diciembre del 2019. Después el tiempo dirá, pero está trabajando en este sentido, cree en la unidad y va a defender su banca en el senado.

- ¿Y Hugo Moyano?

-Todos hablan con todos, sin demasiado protocolo. Lo que sí está claro es que este Moyano no es el mismo de septiembre, agosto de 2015, cuando inauguró un monumento de Perón con Macri y el Momo Venegas.

-Con los medios, que hoy están hegemonizados por el oficialismo, ¿se despliega una estrategia para romper el blindaje, o la agenda se va a llevar puesto eso? Por ejemplo, los cánticos en las canchas de fútbol.

-Cuando militábamos contra la dictadura, la primera vez que se cantó “se va a acabar, se va acabar la dictadura militar”, fue en las canchas de fútbol. No teníamos acceso a ningún medio. Los medios silenciaban todas las voces opositoras. Cuando la sociedad no ve reflejada en los medios de comunicación un sentimiento mayoritario se expresa de la manera que se expresó, y se va a seguir expresando. Lo que paso ahí es que muchos se encontraron, dijeron no soy yo solo el que critica a Macri encerrado frente al televisor en el baño, hay una cantidad, somos muchos eh. A mi criterio está más cerca de expresar el descontento popular que una cuestión futbolera. Néstor y Cristina estuvieron doce años en el Gobierno y nunca los putearon. Bueno, en la Rural sí.

-Te vimos caminando en la calle antes de entrar al Congreso.

-Hace tiempo. Yo hice toda la campaña en mi auto, parando donde quería parar, parando donde quería dormir, no tuve problemas. Hay un intento de estigmatización, son medios mitómanos, se creen sus propias mentiras.

-Desde los medios meten al Papa en algunas discusiones, dicen que digita la política y que tiene voceros en la Argentina.

-Es una barbaridad. Es el líder mundial que más claramente se expresa en contra de las políticas neoliberales. Se expresa en contra de la desigualdad y la pobreza y esto es lo que hay que valorar del Papa. A la tarea pastoral que está llevando Francisco la apoyo absolutamente. Creo que va en ese camino. También es cierto que si alguien me decía hace diez años que iba a ver un Papa Argentino y que Macri iba a ser presidente lo hubiese creído imposible. Debe ser el único Papa que fue criticado en su país de origen. No creo que tenga influencia directa en la agenda política. Su liderazgo es distinto, su mensaje es renovador y transformador en la estructura de la iglesia. Transmite transparencia, honestidad, autoridad, y al mismo tiempo - desde el punto de vista pastoral- se para en un lugar como el principal líder mundial que critica los modelos neoliberales, la pobreza y la desigualdad en el mundo. Lo apoyo totalmente.

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