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viernes 20 de julio de 2018 - Edición Nº1488
Opinión

La trampa oculta de la nueva ley de feriados

Autor: Pichel Luck, Maximiliano

2 oct 2017 - A principios de este año, el Poder Ejecutivo Nacional por medio del DNU 52/2017 derogó los denominados “feriados puente” creados en el 2010 por la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y aunque recientemente el Senado de la Nación dio sanción definitiva a un nuevo régimen de feriados que los restablece, incluye ciertas modificaciones para nada inocentes que fueron revisadas por uno de los analistas de la Consultora Arquetipos.

Como es de público conocimiento, este año se conoció la decisión del Gobierno Nacional de derogar los “feriados puente” que habían sido creados durante el segundo periodo kirchnerista con el objetivo de estimular el turismo y la actividad en los puntos de atracción del país. Aunque la cámara alta sancionó un nuevo régimen de feriados, en su artículo 7 se establece que “el Poder Ejecutivo Nacional podrá fijar anualmente hasta 3 días feriados o no laborables destinados a promover la actividad turística, que deberán coincidir con los días lunes o viernes”. ¿Qué implicancias tiene esta normativa? Para comprender los nuevos alcances y límites de este decreto, resulta ineludible revisar qué establecía el régimen anterior: el DNU 1584 del año 2010, en su artículo 3 establecía que “cuando las fechas de los feriados nacionales coincidan con los días martes o jueves, el Poder Ejecutivo Nacional fijará dos feriados por año que deberán coincidir con los días lunes o viernes inmediato respectivo. Si los feriados no coinciden con los días martes o jueves, fijará dos feriados destinados a desarrollar la actividad turística”.

Entre una y otra norma existen dos diferencias significativas. La primera es que mientras que la regulación anterior establecía la obligatoriedad de la medida, a fin de fomentar el turismo, la nueva legislación lo deja librado a la libre voluntad de quien conduzca al Poder Ejecutivo Nacional. Más aún, la segunda diferencia es que recae sobre este poder la posibilidad de declarar cada fecha como feriado o día no laborable. Y aquí reside la trampa. A primera vista esta diferencia podría parecer insignificante, pero tiene efectos jurídicos muy distintos. En la ley N° 20744 de Contrato de Trabajo, el artículo 166 establece que ”en los días feriados nacionales rigen las normas legales sobre el descanso dominical. En dichos días los trabajadores que no gozaren de la remuneración respectiva percibirán el salario correspondiente a los mismos, aún cuando coincidan en domingo. En caso que presten servicios en tales días, cobrarán la remuneración normal de los días laborables más una cantidad igual”. Es decir que, como regla general, el trabajo en tales fechas se encuentra prohibido, exceptuando ciertos casos en los que corresponde asignar un jornal ordinario y suplementariamente el 100%” (Gatti, 2000: 289). El artículo 167 es el que regula los días no laborables y expresa que en estos días “el trabajo será optativo para el empleador, salvo en bancos, seguros y actividades afines, conforme lo determine la reglamentación. En dichos días, los trabajadores que presten servicio, percibirán el salario simple. En caso de optar el empleador como día no laborable, el jornal será igualmente abonado al trabajador (...) la eximición de trabajo es optativa para el empleador y la percepción de salario es equivalente a cualquier día hábil” (Gatti, 2000:290-292).

Todo lo anterior abre una serie de interrogantes acerca de la pertinencia de estas curiosas modificaciones a estas regulaciones: ¿no es sospechoso derogar una norma para establecer una similar pero con una nada insignificante diferencia en lo que refiere a la liquidación salarial? ¿no sería más ventajoso para fomentar el turismo establecer feriados que días no laborables? ¿no estaremos asistiendo al primer paso de la reforma y el ajuste laboral?

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