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viernes 20 de julio de 2018 - Edición Nº1488
Opinión

En busca de la alquimia perdida. Síntesis en la agitación electoral.

Autor: Consultora Arquetipos

19 jul 2017 - La segunda parte de la nota de opinión que realizó la Consultora Arquetipos sobre el escenario electoral de la Provincia de Buenos Aires.


Agosto

Desde la incorporación de las PASO en la legislación electoral, los comicios bonaerenses se dividen en dos tramos -agosto y octubre- con el objetivo de que las fuerzas políticas hagan jugar y sondeen a todos sus candidatos en las internas abiertas. Hasta el 24 de junio se vio que las fuerzas políticas mayoritarias atravesaron, algunas más abiertamente que otras, la discusión acerca de la conveniencia o no de emplear esta herramienta electoral en este escenario político. Los posicionamientos en torno a esta polémica referían a evitar el desgaste de los espacios (especialmente para el kirchnerismo que en las últimas elecciones se desangró en una pelea intestina) y, fundamentalmente, tener más control sobre la conformación de las listas. Lo cierto es que tanto Mauricio Macri, como Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa no quisieron desglosar las elecciones y todos los frentes apostaron a construir la unidad dentro de sus espacios políticos (esto dio lugar, recientemente, a voces impulsoras de la eliminación de esta instancia electoral con argumentos fiscales y económicos.).


La interna cambiemita

En este caso, hay tres cuestiones a atender. En primer lugar, la composición de la listas del espacio. En segundo lugar, las incomodidades que han generado estas definiciones electorales en la disputa con los partidos que conforman la Alianza Cambiemos. Por último, la estrategia electoral en medio de un escenario plagado de complejidades.

La estrategia del Gobierno Nacional fue ir por el todo o nada. De hecho, esto se ha expresado en las listas en donde prevalecieron los “PRO puros” (nombres poco conocidos pero que provienen del sector más ideológicamente duro del macrismo) desplazando, una vez más, al partido centenario devenido en variable de ajuste electoral. La UCR quedó relegada de los puestos de relevancia en la Provincia de Buenos Aires y esa decreciente representación institucional se manifiesta en que cada vez menos personas se definen como radicales. La decisión promovida por Ernesto Sanz para establecer una alianza con el PRO, los sumió en la agenda de la derecha empresarial al tiempo que los marginó de la mesa de decisiones. Sin injerencia ni cargos, dentro de la Alianza Cambiemos se han tornado evidentes algunas diferencias. La disputa adquirió ribetes más pronunciados en algunos distritos, como es el caso de La Plata (donde un sector del radicalismo expresó que se siente defraudado por la gestión del Intendente Julio Garro).

Sin embargo, hasta ahora la distancia entre los intereses y los grados de participación en las decisiones políticas de cada una de las fuerzas que componen el partido de gobierno se ha vuelto evidente, explicitando que esa virtuosa pluralidad del espacio no era tal, pero no ha implosionado. Esta es, sin lugar a dudas, una gran ventaja de Cambiemos que, además, cuenta con el provecho de ser el partido de gobierno y tener en sus filas a María Eugenia Vidal quien sigue siendo la figura mejor evaluada (con un desgaste lento y menos oscilante que el de Mauricio Macri, pero todavía con saldo positivo). Pese al papel central que le toca asumir en la elección provincial, ella no puede competir en estos comicios y tendrá que adquirir un fuerte grado de exposición para traccionar votos. La “candidata-no candidata” es un recurso valioso que el macrismo deberá utilizar con especial cuidado para no consumirlo ni agotarlo demasiado rápido, fundamentalmente porque la economía urbana no ha levantado vuelo. El escenario no resulta el más propicio para el oficialismo, por eso esta vez no apelará al “voto con el bolsillo”. La puja sobre el rumbo de la economía mantiene enfrentados a los sectores empresarios y políticos que confluyen en el Gobierno Nacional, pero sería un grave error subestimar su estrategia política.


La alquimia kirchnerista

Dentro del espacio kirchnerista, las polémicas intestinas han ocupado a buena parte de los y las dirigentes desde la derrota electoral de 2015. Desde entonces, los dedos acusadores, los teóricos sobre el armado de las listas, los cazadores de culpables, los guardianes ideológicos y los torneros alejados de los padecimientos populares han hegemonizado los tópicos de las conversaciones. Dimes y diretes, rosca y café que la propia Cristina Fernández de Kirchner cuestionó con preocupación en SADOP y C5N.

El debate interno pasó por varias etapas, con muchos movimientos y reacomodamientos, hasta que terminó por sintetizarse en dos grandes posicionamientos en torno a la utilización de las PASO y en el surgimiento de Unidad Ciudadana. Por un lado, aquellos que proponen que es tiempo de unidad programática con la candidatura de la ex Presidenta de la Nación y, por el otro, quienes se referencian con la conducción de Florencio Randazzo que señala la necesidad de una autocrítica y la renovación. Estas distancias, y la terquedad de los protagonistas, fue lo que generó un espiral de incertidumbre entre los propios y ajenos que se saldó el viernes 22 de junio por la noche cuando, tras visitar el departamento de la calle Juncal, el ex Ministro de Interior y Transporte determinó no aceptar la oferta de encabezar la nómina de diputados nacionales. Unidad Ciudadana y Cumplir, por separado y sin internas: Randazzo se quedó sin arrimar el bochín. Cristina, otra vez, sin el hombre que le podría acercar votos en el interior bonaerense.

El sustrato de las estrategias

La estrategia de presentar una lista de unidad supone que esa es la mejor forma de aprovechar las contradicciones que plantea la Alianza Cambiemos y su modelo económico, orientando el discurso y la fuerza del espacio hacia un sólido cuestionamiento de las consecuencias del programa de exclusión y miseria. La división en la oposición sólo beneficia a los oficialismos y eso el kirchnerismo lo sabe. Además, la ex Presidenta de la Nación sabe que tiene un piso de votos muy competitivo, especialmente en el Conurbano de la Provincia de Buenos Aires, y busca sostener la libido electoral de todos los actores del peronismo bonaerense hasta octubre para que se orienten a buscar la mejor performance posible para poner un freno a las políticas del gobierno. Podría pensarse que este posicionamiento se funda en que “la unidad es la fuerza” para combatir a Cambiemos.

Por su parte, Randazzo se presenta como el hombre que, además de haber demostrado prepotencia de trabajo y buena gestión es quien tiene la capacidad de representar a los heridos del kirchnerismo (empezando por él mismo). Al mismo tiempo convoca a actores que no se identifican, tácticamente, con Cristina y La Cámpora. Entre ellos el Movimiento Evita, Juan Manuel Abal Medina, así como los ex massistas Alberto Fernández y Héctor Daer. De las pretensiones electorales del precandidato a senador nacional de Cumplir surgen dos interrogantes. En primer lugar, cuáles son las razones de la insistencia de competir con Cristina en las PASO si está a la vista que la ex Presidenta es la favorita de su espacio. Y, en segundo lugar, en qué se funda el rechazo de la propuesta de unidad y el sostenimiento de su precandidatura por afuera cuando es evidente que, aún haciendo una extraordinaria campaña y escalando en las encuestas, no podrá superar el cuarto lugar (cuando se juegan tres lugares, dos para la mayoría y uno para la minoría). Para Arquetipos, en este punto, la racionalidad política de lo decible en la arena pública no resulta explicativa. Quizás se trate, en parte también, de asuntos de los hombres de carne y hueso, de debilidades, de eso que resulta fundamento de elucubraciones.

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