Actor Político
www.actorpolitico.com
jueves 19 de abril de 2018 - Edición Nº1396
Opinión

En busca de la alquimia perdida. Síntesis en la agitación electoral

Autor: Consultora Arquetipos

16 jul 2017 - Primera parte de la nota de opinión que realizó la consultora Arquetipos sobre el escenario electoral de cara a las elecciones legislativas.

El mes de junio tuvo especial relevancia en el calendario electoral: el 24 se cerraron las listas de precandidatos para los comicios de medio término. Este evento mantuvo en vilo a todos los actores que se mueven en torno al sistema político, desde el militante de base al dirigente, funcionarios y asesores, periodistas y consultores, quienes estuvieron expectantes de las definiciones de candidaturas y, por tanto, de las líneas programáticas de cada espacio. Mucho se ha escrito sobre este asunto desde diferentes aristas, atendiendo a las encuestas y los porcentajes, los movimientos, las especulaciones y las determinaciones de las principales fuerzas políticas. Tras conocerse las listas de precandidatos y a menos de 30 días de la jornada de votación, se ha iniciado formalmente la carrera electoral hasta el próximo hito: las PASO del 13 de agosto.

Con el propósito de sumar una nueva lectura interpretativa y algunos insumos al debate, desde la Consultora Arquetipos repasamos los aspectos más relevantes del panorama de la Provincia de Buenos Aires en la búsqueda de la síntesis en la agitación electoral.

Los jugadores

Para empezar a desplegar esta controversia, vale retomar un artículo en el que Hilario Moreno señala que, hasta no hace mucho tiempo, varios dirigentes, peronistas y ajenos al justicialismo, sostenían que Cristina Fernández de Kirchner y el kirchnerismo estaban muertos en términos políticos. Con diferentes expresiones (nombrar es construir) y en diversos escenarios, se ha recurrido a este postulado y, por tanto, ya no resulta una referencia criteriosa. Así, la pretensión de ligar a ese sujeto político al “pasado” -indicando su supuesta prescripción como fuerza representativa- deja entrever, al mismo tiempo, la intención de excluirlo de la arena pública. Advierte la garganta de Jorge Asís que allí no hay análisis, sino expresiones de deseo.

De hecho, esta caracterización que buena parte de los adversarios de la ex Presidenta de la Nación ofrecieron no se concretó, en tanto que la dirigente conservó la centralidad dentro de su espacio, en el sistema político, en la sociedad y, hasta, en los medios de comunicación. Para bien o para mal, sostiene Alejandro Grimson, Cristina genera interés. Su vigencia es tal que buena parte de las definiciones electorales, así como de las estrategias discursivas y de campaña, se enlazaron con su postulación a senadora nacional. Sigue jugando, quizás con otro tono, con otros tiempos y desde otro lugar. Pero allí está: pasión y crispasión de multitudes. Es el eje ineludible para describir los posicionamientos y movimientos de los actores en el escenario político actual.

Así, el partido al frente del Gobierno Nacional, carente de logros de gestión palpables en el mejoramiento de la vida de los argentinos, insiste en hablar de la “pesada herencia”. Por su parte, el massismo moralizado busca eludir la grieta y consolidarse como una opción electoral competitiva, que prometa no volver a tener el tercer puesto. Se juega la posibilidad de seguir existiendo en un escenario cada vez más polarizado, ofreciendo algo diferente de los “corruptos” y los “ajustadores". Y el espacio de Florencio Randazzo, que nació juntando a los heridos del cristinismo, intenta mantenerse a flote pero no genera algo novedoso para el electorado y tiene los números en contra. Más aún, compitiendo con la ex Presidenta de la Nación se desdibuja: ¿qué es lo distintivo? ¿qué es lo que no está representado por alguno de los tres principales espacios políticos de la oposición?.

Estos interrogantes cobran especial relevancia si se atiende que, dentro del arco opositor, Cristina Fernández de Kirchner es la preferida y su figura cobra más volumen a medida que crece el enojo con el oficialismo. De hecho, buena parte de los dirigentes municipales de la Provincia de Buenos Aires que después del 2015 habían iniciado algunas conversaciones con el kirchnerismo disidente, que esbozaron algunas reflexiones críticas hacia la ex mandataria y su núcleo duro o que deslizaron la importancia de dar lugar a una renovación en el peronismo, después de conocer el alto nivel de intención de voto y la imagen positiva de la ex Presidenta de la Nación en sus distritos, dejaron de titubear y se encolumnaron detrás de la unidad.

Lo que se juega

En cada elección, los actores que participan se juegan algo distinto según su posicionamiento: conservar la legitimidad, crecer en número para profundizar o condicionar, erosionar al adversario, quedar bien parado para las elecciones siguientes o ganar peso en sus espacios de pertenencia. En este escenario agrietado lo que está en disputa es la composición de las cámaras, la injerencia en la arena pública que tendrá cada uno después de las generales y, fundamentalmente, la aprobación o desaprobación del proyecto político del Gobierno Nacional.

En relación con esto, Ignacio Ramírez postula que en esta elección no se eligen simples representantes parlamentarios sino más bien candidatos que expresen a la sociedad. Así, quien mejor represente el humor social tendrá la carta ganadora. El primer desafío es conocer la percepción mayoritaria sobre el devenir nacional y el segundo es acertar con quien la encarna. Sobre este asunto, el consultor estrella de la Alianza Cambiemos, Jaime Durán Barba, insiste en que los nombres propios no pesarán en las definiciones del electorado, pero que resulta necesario hacer jugar algunas figuritas relevantes. Para Arquetipos no hay tensión entre los personajes y la idea que embanderan, sino complementariedad: es indudable que ciertos hombres y mujeres tienen una potencia fenomenal para juntar adhesiones, pero también es cierto que la consolidación de lo que cada espacio político expresa logra promover a candidatos completamente desconocidos. De hecho, al atender la conformación de las listas de precandidatos y las estrategias electorales de cada frente, se observa que las mejores fichas de cada uno están inmersas en la campaña promoviendo un lema (“Sí se puede”; “Así no se puede seguir”; “Argentina unida”; “Cumplir”). Más allá de esta controversia, lo que está en juego es la capacidad de conocer y representar a esa mayoría silenciosa que deberá expresarse en las urnas en menos de 30 días.

En el marco de esta carrera electoral, Unidad Ciudadana se ha volcado a una campaña muy atractiva, con algunas novedades y centrada en las voces de los que se cayeron en los 18 meses de gestión cambiemita. Además, presentó una lista de precandidatos a diputados nacionales que marca una ruptura con las anteriores -en tanto que se diluyó el protagonismo de los dirigentes peronistas/kirchneristas históricos y los camporistas- y que está encabezada por una economista y un científico ampliamente desconocidos, pero que son testimonio del futuro vedado por este modelo. Por su parte, Cambiemos armó su nómina con precandidatos que, aunque también son desconocidos, expresan las principales líneas de la gestión del presente y de lo que se viene: dureza con los gremios y los trabajadores que no se integran; combate a la corrupción presentada como algo inherente del kirchnerismo; mano dura a la inseguridad y los “violentos”. Así, lo que no permite crecer y que debe superarse en estas elecciones es trasladado hacia afuera de la órbita gubernamental cuando, en verdad, son los principales problemas que acechan a la gestión como consecuencia de su naturaleza política y de su programa económico.

La grieta como estrategia

La antinomia discursiva central en la arena pública, entre el nuevo y el viejo partido de gobierno, fue sintetizada por Roberto Bacman. En un sondeo reciente, relevó que la situación económica es la principal preocupación de los argentinos y que, por lo tanto, los cambiemitas centrarán su estrategia en evadirla con la agenda política antikirchnerista/antiperonista, mientras que el kirchnerismo enfatizará en las consecuencias del programa económico nacional. Esto se ha vuelto tangible en los uniformados discursos tanto de Cambiemos como de Unidad Ciudadana. Si para el oficialismo se trata de “no volver al pasado” y que la ciudadanía ponga un voto de confianza optimista en que “vamos a salir adelante”, desde el espacio encabezado por Cristina Fernández de Kirchner se insiste en que es la oportunidad de “ponerle un freno al gobierno del ajuste”, de “votar en defensa propia” y “volver a tener futuro”.

Los dos espacios estimulan la grieta como estrategia. Esto no es novedoso, pero sí resulta llamativo la visibilidad del sustrato de este antagonismo. El sujeto que el oficialismo descarta, es protagonista para el kirchnerismo: los trabajadores y los movilizados. Así, y a pesar del progresismo argentino, la ofensiva cambiemita se lanzó con el conflicto paritario docente durante el mes de marzo, con los agravios a las organizaciones y a los dirigentes sindicales, con los intentos por desbaratar los derechos laborales y, por último, con los actos represivos sobre quienes reclaman, buscando congeniar con el electorado punitivista donde compite con el massismo. Aunque en algunos casos esto no contribuyó a expandir su base social, sí ha consolidado su núcleo de adherentes.

Lo propio hizo la ex Presidenta de la Nación quien, después de lanzar su nuevo frente político, visitó dos lugares: la cooperativa Cuero Flex en San Martín y la central nuclear Atucha en Zárate para conversar con los trabajadores y despedidos sobre cómo estaban antes, cómo están ahora y cuáles son las principales consecuencias del modelo económico que está implementando Mauricio Macri. La misma directiva siguieron los demás precandidatos de Unidad Ciudadana quienes recorrieron fábricas, universidades, clubes y ferias. La novedad no es la centralidad de los excluidos y la palabra de los que se cayeron, que también se usó en 2011 (“la fuerza de un pueblo”), sino que la “única instrucción de campaña” es que todos los precandidatos salgan a buscar los testimonios del retroceso de la redición neoliberal. Es una convocatoria a adoptar una actitud militante para llevar “la esperanza del voto”, es la profundización democrática que siempre caracterizó a Cristina.

Más noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias