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sábado 23 de marzo de 2019 - Edición Nº1734
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Alberto Fernández: “El primer año de Macri está perdido y nos ha dejado en el fondo del pozo”

27 oct 2016 -

El ex jefe de gabinete y dirigente del Frente Renovador formuló serios cuestionamientos a la política económica del gobierno, analizó el estado de “crisis” que vive el peronismo y relativizó la incidencia electoral de los armados que protagonizan los intendentes de la Provincia. Su objetivo: juntar todas las piezas para que el peronismo llegue unido al 2019.

El escenario de la entrevista es un despacho sobrio, sin detalles superfluos, decorado con cuadros que inmortalizan momentos importantes de su gestión como Jefe de Gabinete, en la etapa fundacional del kirchnerismo.

Es imposible no detenerse en las fotografías que lo muestran junto al ex presidente Néstor Kirchner, saludando a líderes regionales como Lula da Silva y Tabaré Vázquez o fundiéndose en un abrazo con una Madre de Plaza de Mayo. También se puede apreciar su relación cercana con la música, en otra imagen donde sonríe junto a una celebridad internacional como Bono, el líder de U2.

Hay libros apoyados en su escritorio, pero el grueso de ellos reposa en una biblioteca amplia. Alberto aparece en escena y se sienta con nosotros en una mesa tan espaciosa como despejada. Lleva una camisa blanca arremangada, como rindiéndole homenaje a aquel look descontracturado que tanto caracterizó a Kirchner.

Luego de un breve preámbulo, comienza a exponer sus críticas al programa económico de un gobierno que – según él – dilapidó 10 meses de gestión y multiplicó todos los problemas que tenía cuando asumió el 10 de diciembre de 2015.


Actor Político: En las últimas entrevistas planteaste que este es un gobierno posmoderno, que carece de contenido y manifestaste cierta preocupación por la preparación de sus funcionarios. ¿Podrías ampliarnos esa idea?


Alberto Fernández: La posmodernidad es un siglo de la historia signado por la carencia de contenidos éticos, relativización de todos los valores, y a mí me parece que es un poco lo que pasa con Macri. Él siente todo con un criterio prototípico de la moda. Hay mucho marketing alrededor de él, mucha estética y poco contenido.

Eso se ve en todos los órdenes. La Argentina ve mermar el proceso inflacionario, pero como consecuencia no de un plan antiinflacionario sino de que la coyuntura ha hecho que se caiga estrepitosamente el consumo y consecuentemente los precios bajen para tratar de algún modo vender lo que se pueda.

Yo no le conozco ningún plan destinado a algo, es un tipo que maneja la coyuntura y a partir de allí es un juego permanente de prueba y error. Tiene mucha debilidad en sus funcionarios, y puedo dar ejemplos concretos: lo que ha pasado con las tarifas demuestra una carencia de expertiz enorme, consecuencia de haber puesto un ministro que no es ni bueno ni malo, es un ministro que está preparado para manejar una empresa y cuando vos manejás la cosa pública es distinta, porque el objetivo no es que gane plata tu accionista, sino que paguemos el precio justo por un servicio. Los errores que se han cometido en el tema tarifas es realmente impactante.

Mirá lo que está pasando en el mundo de la justicia, con la ley de reforma de la procuración, que es una vergüenza. Hasta Elisa Carrió sale y dice que es una vergüenza lo que están haciendo. Entonces me parece que en esos casos que estoy marcando, uno puede observar claramente como hay carencias de gestión en Macri.

AP: Hablaste de inflación, y a eso podemos adosarle despidos, endeudamiento, el tarifazo que mencionaste, la caída de la producción, la apertura de importaciones, todas políticas que generan un perjuicio en el mercado interno. Acá en Argentina se habla siempre de los diciembres calientes, sobre todo en una coyuntura económica negativa. ¿Vos como ves el escenario en estos próximos dos meses?

AF: La economía anda mal, definitivamente. Yo creo que eso es consecuencia de un formato de conducción económica que es un desastre, porque tiene a 9 o 10 personas opinando sobre la economía y decidiendo sobre la economía.

Es una conducción económica que está tan atomizada a la hora de decidir que lo único que genera es mucha intranquilidad, y genera muchos desaciertos, por ejemplo, que vos digas a fin de año que solo podés gastar 500 millones de dólares en arreglar la situación económica de los que menos tienen (jubilados y los que perciben un plan) después de haberle regalado 4 mil millones de dólares al campo, a la industria agroalimentaria y a la minería. Eso es una prueba contundente de la falta de proyecto, de la falta de análisis conjunto.

La economía se ha caído a pedazos. Macri recibió un país con dificultades y multiplicó todas las dificultades que tenía. Recibió un país con 25 puntos de inflación y lo llevó a 38; recibió un país con 5 puntos de déficit y lo convirtió en un país con 8 puntos de déficit; recibió un país cuyo endeudamiento representaba un 38% del PBI y lo convirtió en un país donde el endeudamiento supera el 55% del PBI en 10 meses.

Este es un país con dos millones más de pobres y con 200 mil personas que perdieron el trabajo. Entonces el primer año de Macri es un año completamente perdido, que nos ha dejado en el fondo del pozo, como dice la canción de Serrat.

Creo que si los argentinos se despiertan lo que van a descubrir es que si a Macri ahora le empieza a ir muy bien, en diciembre de 2017 nos va a dejar un país igual al que recibió, con 25 puntos de inflación, con 5 puntos de déficit, con mucha más deuda, con más pobres y con más desocupados.

AP: Decís 2017 y uno piensa un eje que militó muchísimo el gobierno nacional y que generó expectativas en la ciudadanía fue la famosa “lluvia de inversiones”. Supongo que, a vos, habiendo sido jefe de gabinete de Néstor Kirchner, que fue un presidente que se ocupó mucho de la reestructuración de deuda, te debe generar dolor o angustia.

AF: Yo creo que es fruto de una gran incapacidad. A Macri le está pasando lo mismo que le pasó a Rajoy, que llegó al gobierno con una idea de ajuste muy severo. Como ellos no pueden devaluar porque tienen el euro, Rajoy resolvió el ajuste y todo el déficit que recibió, básicamente tomando deuda. Él recibió un país donde la deuda representaba el 46% del PBI y hoy tiene un país donde la deuda representa el 105% del PBI. Eso está pasando hoy en España y Macri va camino exactamente a lo mismo.

AP: A veces parece como que el gobierno, que tiene una política hacia el mundo de apertura…

AF: Eso es una ficción…

AP: A eso apunta la pregunta. Creo que tiene aristas parecidas con los 90, pero el mundo cambió un montón, se volvió más proteccionista, cada uno cuida lo suyo, y a veces parece que no la ve o no tiene un plan como decís vos.

AF: Cuando todos hablan del FMI, yo una de las cosas que digo es que el fondo de hoy es mucho menos peligroso que el fondo de los 90’. El peligro lo tenemos en el gobierno argentino, no en el fondo, porque el que se parece a las lógicas de los 90’ es el gobierno, no el fondo. El fondo actualmente se queja de que Europa no invierte más en remover la actividad económica, se queja porque no hay más políticas activas para promover la economía. Se queja de que Alemania es reticente y no invierte, ni deja invertir a los demás países.

AP: Para meternos más de lleno en el plano regional, el mercosur y con Macri con un jefe de estado fuerte ahí, comienza a insertarse en la alianza del pacífico y ese tipo de tratados de los que Argentina había salido, con aquel No al Alca como una expresión ejemplar de eso. ¿Como ves vos las relaciones bilaterales de Macri?

AF: Yo creo que una de las peores cosas que tiene Macri es su política internacional. Acá nos presentaron a Susana Malcorra como la octava maravilla y evidentemente era una buena burócrata de las naciones unidas, pero una pésima canciller.

Nosotros estamos con el país sin rumbo. Tenemos un país que reniega de la región, reniega del mercosur, que piensa que por hablar de libertades económicas, Europa y Estados Unidos van a venir a invertir; que les hizo creer a todos lo que antes Cristina nos hizo creer, cuando le pagó al club de parís y dijeron que iban a llegar las inversiones. Macri nos hizo creer que pagándole a los holdouts iban a llegar las inversiones americanas y nada.

El peor dislate de Malcorra es lo que ha hecho con Malvinas. Ahí retrocedimos, un poco por Malcorra y otro por los patéticos acuerdos que intentó firmar con Inglaterra.

Y retrocedimos con Macri diciendo que se iba a hablar de la soberanía y por primera vez en décadas le hizo decir a la foreign office que el tema soberanía no va a estar nunca sobre la mesa. Décadas hacía que se hablaba así, y en este punto Macri es de una debilidad enorme. Lo que yo creo es que nosotros tenemos que ser conscientes de que el mundo está en un mal momento, Europa no se recupera, y EE.UU. va a crecer la mitad del año pasado. En verdad las únicas inversiones que viene son las especulativas, Argentina emite bonos de siete puntos de tasa, un bono de Alemania y Japón es menos 1, la tasa americana es prácticamente cero. Y nosotros estamos chochos porque pagamos siete. Es mucho, lo único que conseguís es inversores especuladores.

Escenario Político: El destino del peronismo.

Alberto Fernández es claro y dice que su lugar en el Frente Renovador es trabajar para la unidad del peronismo. Deja en un segundo plano la alianza con Margarita Stolbizer y se enfoca en la construcción de un frente nacional más amplio. Tiene una certeza: hoy los únicos dos dirigentes con votos son Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner. Si estas piezas no se pueden unir, el gobierno de Macri podría salir victorioso en las próximas elecciones.

AP: Vamos a tratar de hacer un análisis de las elecciones legislativas del 2017. Habías hablado de que el peronismo es el partido de la oportunidad. ¿En qué momento se encuentra hoy?

AF: Esta en una etapa de dispersión, como cuando un partido político pierde. El peronismo cuando muere Perón se convirtió en el partido de la oportunidad. Fue un partido travesti que se convirtió de lo que hiciera falta: fue conservador con Luder, neoliberal con Menem, conservador popular con Duhalde, progresista con Kirchner y patético con Cristina. Se convirtió en el partido de la obediencia, capaz de votar la expropiación de Ciccone, el memorando con irán, fue generando un deterioro en a la credibilidad de la gente.

Muchos le asignan al peronismo responsabilidad porque gobernó el 80%, pero no dicen que el 20% por ciento que gobernaron los otros dejaron estragos, nadie cuenta el país que dejó Alfonsín con una inflación del 5400 por ciento, ni del país que dejó De La Rúa, que cayó en default con 60 por ciento de pobreza. El peronismo llegó siempre a resolver lo dislates que dejaron los otros.

El peronismo tiene que hacer un debate sobre qué intereses tiene que representar.

AP Habías planteado una autocrítica para llegar a la unidad.

AF: Yo le pido a los compañeros del FPV que hablemos en serio, porque si van a empezar que la inflación es un invento de clarín, si le dan la comisión de economía del Partido Justicialista a Moreno, que tendría que recibir un juicio de residencia, ya que fue el gran responsable del malestar que tenemos, me da la impresión que el peronismo se debe ese debate.

Yo necesito que me expliquen porque votaron Ciccone, porque votaron la democratización de la justica, porque soportaron a Milani. Necesito que me lo expliquen, no pueden decir que son cosas de los medios, son cosas que todos vimos y son las cosas que hicieron perder la elección, no se perdió por un candidato.

AP: Esa autocritica que evidentemente no se hace es la que lleva a Massa a hacer una alianza con Stolbizer. ¿Porque quieren ir por ahí, cuando sacó tres puntos en el 2015?

AF: No, no, eso es un análisis de los medios, nosotros no la vemos mejor posicionada, ni en mejores condiciones, vemos que suma y es una buena dirigente, pero no te hace ganar. Margarita suma.

Si me preguntás, lo que yo creo es que tenemos que colaborar con la unidad del peronismo. Necesitamos sumar otros espacios que se planten como una alternativa sensata, progresista, que se enfrenten al proyecto de Macri.

AP: En los debates que se dan dentro del Frente Renovador, el otro día mencionabas que renegabas de los dirigentes que basan su política en denuncias formuladas en los medios de comunicación. MS se basa en eso.

AF: Yo dije que no me gusta hacer política denunciando gente. Los hechos de corrupción son policiales. Que se dediquen los periodistas policiales, los fiscales. Para eso hay una justicia. Margarita no es peor ni mejor por eso. No me afecta que lo haga, yo dije que no me baso en eso.

AP. Y qué posibilidades tiene Randazzo adentro del peronismo?

AF. Florencio es un buen candidato, básicamente es un buen dirigente, no sé si buen candidato. Es un hombre valioso, me une un afecto sincero, pero la verdad que no sé qué quiere hacer. Parece ser un fantasma, se le cruzó a alguien, quien fue el último que lo vio (risas), no sé qué quiere hacer. Pero la verdad que el problema no se resuelve así.

La verdad es que el peronismo tiene a los dos candidatos más fuertes fuera del PJ: Cristina y Massa. Lo primero que tiene que resolver el peronismo es que hace con estos dos candidatos que están fuera de su estructura. Después podés discutir si es mejor Scioli, mejor Randazzo, mejor Julián Domínguez, la verdad es que ninguno le complica la vida a Massa y Cristina, ellos se pueden complicar la vida entre sí.

AP: Proyectando, a veces el escenario se polariza, pero se puede llegar a una alianza de Massa con CFK. ¿Una especie de Frente Justicialista Renovador?

AF: No lo sé, porque primero hay que ver esta elección. Si gana Massa nadie puede cuestionar su conducción. ¿Pero si se presenta CFK y gana? ¿qué va hacer el resto del peronismo? Proyectemos al 2017, hay que hacer el esfuerzo de unir todas las piezas, yo no soy de los que dicen que está muerta y no existe. Existe y tiene un peso real en votantes, pero ella debería hacer el esfuerzo de dejar que florezcan algunos dirigentes nuevos.

AP: Scioli dice que Cristina no quiere ser candidata, y que le dijo que va a ser él. El peronismo se aseguraría una buena elección, pero con nulas proyecciones para llegar a la presidencia.

AF: Con el cariño que le tengo, Scioli va a repetir la experiencia como la que vivió en el 2015, mucho más de él, más debilitado, porque él jugó una elección y perdió. Si él quiere ser candidato solo del peronismo le va a costar, una cosa es que la acompañe a CFK, que tiene un caudal de votos importantes. Cuando no está CFK esos votos no los contiene él, lo acompañan a Massa.

AP: Hace un rato se reunieron los intendentes en Lobos, trataron de dar un mensaje de unidad, entre los tres grupos (Esmeralda, Fénix, Establo). ¿Eso a Massa como le repercute en su estrategia?

AF: Estas son malas experiencias, en la derrota tuvimos una corporación de gobernadores, como ahora no tenemos, no seamos ridículos y hagamos una corporación de intendentes. Esto no funciona, los intendentes son respetables, pero son experiencias de un sector geográfico del país. Esta idea de pensar que un intendente representa a todo el país es un disparate.

El tema de organizarse corporativamente y cuando no funcione van a hacer la corporación de concejales, ¿qué es eso? El peronismo es otra cosa, mucho más profunda, que se reúnan, que ayuden, que muestrean como se pueden unir piezas. Si la mejor opción que tiene el peronismo es que los intendentes bonaerenses se junten, esto no tiene destino.

Sindicalismo

AP: Dentro del peronismo sin dudas hay un actor preponderante que es el movimiento sindical. ¿Cómo lo ves?

AF: Pienso que tiene un proceso de desorden parecido al que tiene el peronismo y que tiene muchas fuerzas políticas. No es distinto a lo que pasa en el radicalismo, donde muchos se dicen por qué somos socios de Macri si no cobramos nada, si no participamos en el gobierno, no podemos disfrutar por nuestra cuenta y pagamos todas las cuentas del gobierno, no entendemos para qué estamos.

El mundo sindical era más bien una experiencia de tener cinco centrales, han hecho el esfuerzo de unirse, de crear una trilogía para conducirlo, pero hoy hay muchas dificultades. Ojalá se unifique cuanto antes y ojalá pueda empezar a actuar con una fuerza que hoy siento que no tienen. Me parece que el gobierno les haya ofrecido, en una Argentina donde el salario se ha deteriorado entre el 7 y el 10 por ciento en términos reales, un bono de mil pesos es una cosa minúscula. Y la CGT se cayó, me parece que tendría que haber dado un debate más profundo.

AP: Dicen que los dos sectores gremiales más importantes de la CGT responden a Massa.

AF: No es una CGT massista, de ningún motivo. Héctor Daer es un hombre de pensamiento propio, un hombre que coincido mucho con él, pero los dos muchas veces diferimos con Massa y con el Frente Renovador. Él tiene su propio pensamiento, su propia autonomía y, además, dijeron los dos más importantes, cuando Juan Carlos Schmid es un dirigente impresionante. No es un dirigente menor, no sé si sale en la misma proporción en los medios que los otros, pero es un dirigente sindical impresionante. Creo que la CGT tiene, después de mucho tiempo, dos enormes cuadros políticos que son ellos.

AP: Nos guardamos una pregunta para el final; la relación del entrevistado con el Papa Francisco. Hace poco, Felipe Solá, un compañero de tu espacio, lanzó Los Laudatistas con Omar Plaini, Gustavo Vera y Pino Solanas. ¿Qué representa el Papa Francisco en la vida de Alberto Fernández?


AF: El Papa, simplemente eso. El Papa es mucho mejor que Bergoglio. Es un hombre con una amplitud que no le conocía a Bergoglio, con quien tuve buena relación, no tuve un mal vínculo. El Papa para mí, como católico que soy es una gran sorpresa.

Se lo dije a Felipe, así que no tengan problema en decirlo, si la política argentina tiene que ser dependiente de una encíclica papal estamos muy mal. Porque las encíclicas papales no están destinadas a la política, están destinadas a los católicos. Como católico, celebro que hay un Papa que se preocupe por los desajustes que el capitalismo salvaje genera, pero lo celebro en términos religiosos, no en términos políticos. El Papa es el Papa, no tiene nada que hacer en la política argentina y no tiene nada que hacer ni con los peronistas ni con los que no lo son.

Odiaba cuando usaban al Papa en contra de Cristina y odio cuando la usan a favor también, porque el Papa está más allá de todo eso. Me parece que lo razonable es volver a ubicar al Papa en el lugar que corresponde. Lo escucho con mucha atención, dice cosas que me parecen impresionantes para una iglesia que viene descuidando tanto los problemas de las minorías y las injusticias sociales. Una iglesia que se ahogaba en riquezas y en curas pederastas, y que ahora es una iglesia que la riqueza le preocupa, y que le preocupan muchos más los pobres y que purgó a esos curas pederastas. Y que se anima a admitir a los divorciados como un dato real del presente y que se anima a hablar de la homosexualidad como habla el Papa.

Celebro esa iglesia, me siento mucho más cómodo que con la iglesia conservadora que existía hasta que llegó Francisco. Y ojalá siga con todo eso que me parece valiosísimo. Pero es el Papa, es un disparate que la política argentina se haga a partir del Papa. La verdad, que si el punto importante es si a Francisco le cae más simpático o menos simpático a Macri, es totalmente intrascendente. Está claro que al Papa, Macri no le cae bien. Después de todo un escándalo por una reunión de 22 minutos lo recibió y le dio 38 minutos. No dejó sacarse fotos del lado de Macri. No hizo una sola declaración después. No hubo una sola pose sonriente. Hubo fotos formales con un gesto más simpático que las anteriores, y los únicos gestos de amabilidad los tuvo con una nena de cinco años, no con el Presidente. Dos días después lo recibió a Pino Solanas y se dejó fotografiar y se rieron a carcajadas. Solanas salió y contó todo lo que quiso contar y el Papa nunca lo desmintió. Está claro.

AP: Hasta vieron la película.


AF: Está clarísimo que El Papa a Macri le cae mal. Pero no es importante. El problema de Macri tiene que ser otro; no caerle bien al Papa. Porque va a ver un momento en donde definitivamente vas a tener un choque con Francisco. Cuando tengamos que hablar de la salud en la Argentina, en especial sobre el aborto y de las muertes que genera anualmente. ¿Qué vamos a hacer con el Papa? ¿Le vamos a pedir permiso? ¿Vamos a resolver el problema del aborto preguntándole al Papa?

AP: ¿Qué pensás de ese tema? ¿Es complicado?

AF: No es un tema complicado. Es un tema de salud pública, no es un tema religioso. Como católico tal vez no lo hago, pero hay muchos que no son católicos. La principal causa de muerte en la mujer es el embarazo y allí se encubren las muertes por abortos. Se calculan 500 mil abortos por año. No es que se mueren naciendo hijos, se mueren por abortos hechos en la clandestinidad. Ese es el problema que tenemos. ¿Qué le vamos a ir a preguntar al Papa? Si él no va a poder cambiar. El hecho de que el aborto no sea punible no quiere decir que sea obligatorio. ¿Se entiende? Porque en este país son todos locos. Lo único que quiere decir es que si vas a abortar vamos a darte condiciones para que tu vida no corra peligro. Y como toda legislación abortiva, tiene que haber un gran desaliento al aborto, el aborto tiene que ser la última opción.

Por eso, para qué lo vas a comprometer al Papa en eso, si ya tiene en el Vaticano un país abortista. ¿O qué es Italia? Dejémonos de embromar. Está bien que los católicos tengan su parecer y no aborten, pero lo que no podemos es hacernos los distraídos frente a lo que está pasando. Porque se genera una gran injusticia, las chicas de familias pudientes abortan en clínicas de primer orden del país y los médicos certifican que fue un aborto espontáneo y las otras terminan en una curandera con agujas de tejer rompiéndose el útero y desangrándose.

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